Viene un borracho, hasta el puro culo, tambaleándose por la calle. En esto, le entran unas ganas insoportables de orinar. Observa un callejoncito, y sigilosamente se mete y empieza a orinar plácidamente. Pero el chorrito le cae en la cabeza a un gato que inocentemente pasaba por el lugar. Y el gato: - ¡¡MIAU!! Y el borracho: - !Y claro! ¿Qué querías? ¿Cerveza?
No es lo mismo el Consulado General de Chile que el General con su chile de lado.
Los besos robados son los más dulces.
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