Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena.
¿En qué se parece una mujer a unas gafas/anteojos? En que si no les abres las patas, no sirven para nada.
Mirémonos sin barreras ni tristezas, no bajes la cabeza ni ocultes la mirada, yo sujetaré tu corazón con sonrisas y te juraré felicidad eterna.
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