Había un niño tan tacaño, pero tan tacaño que en la carta a Santa Claus le pidió un hoyito para jugar cincos.
Te dire algo: MIS OJOS SE MUEREN POR VERTE, MI CORAZON POR HABLARTE, MIS MANOS POR TOCARTE Y MI BOCA POR BESARTE..
El viaje más largo es el que se hace hacia el interior de uno mismo.
|