Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
Un borracho se sube a un autobús. Un testigo de Jehová lo mira, y le grita encolerizado: "¡Pérfido, vas directo al infierno!". "Mierda, me volví a equivocar de autobús."
¿Cómo se suicida un argentino? Se sube a su ego y luego salta.
|