Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a ti.
¿Cómo matas a cien elefantes con una sola bala? Los pones en fila, les pones papel carbón, y disparas.
La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.
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