Las personas cambian, y generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás
El que nada duda, nada sabe.
Va un autobús lleno de gente, y de pronto un borracho grita. "¿A quién se le perdió un fajo de billetes de $100, sujetados con una liguita". Sale un señor y dice: "¡A mí! ¡a mí!" Y le contesta el borracho: "Viejo, encontré tu liguita".
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