Llega un tipo dramáticamente borracho a su casa, y su mujer enojadísima le grita: "óyeme: me habías jurado no volver a poner un pie en esa cantina". A lo que el marido contesta: "Mi vidita, te juro que he cumplido mi promesa... entré gateando y me sacaron cargando."
Quiereme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite.
El amor no es sólo un sentimiento. Es tambien un arte
|