No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.
Había una mujer tan tonta, tan tonta que hasta las otras se dieron cuenta.
Caíste del cielo para mi alegría, fueron llantos de felicidad y de gozo, el mundo se tiñó del color de tus ojos y yo sucumbí ante tu dulzura... gracias al cielo
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