Había un tipo tan tragón, tan tragón, tan tragón, que cuando iba a un restaurante y le daban el menú, el decía: "De acuerdo".
Le pedi a dios una flor y me dio un jardin. Le pedi a dios un arbol y me dio un bosque. Le pedi a Dios un polvo y me dio tu numero de telefono. De ti depende de que siga creyendo en Dios
Había un tipo tan flaco, pero tan flaco que le daba miedo caminar por su casa por temor a irse por las hendijas del tablado.
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