Es Navidad y hay dos hombres completamente borrachos en la plaza mayor. En esto que ven a un hombre vestido de rojo con una enorme barba blanca. Mira, Papá Noé. No, ni mamá tampoco.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Había una casa tan pobre, y con las paredes tan delgadas que cuando la mamá pelaba cebollas, lloraba la vecina.
|