Había una tipa tan sucia, tan sucia, que se puso a trabajar en un teléfono sexual y la despidieron porque les provocaba infecciones en los oídos a los clientes.
Había una vieja tan, pero tan plana que parece que cuando nació el doctor no le pego una palmada sino un tablazo.
Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
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