En qué se parece Pinochet a un niño de doce años? En que la cosa se le está poniendo cada vez más peluda.
Mirémonos sin barreras ni tristezas, no bajes la cabeza ni ocultes la mirada, yo sujetaré tu corazón con sonrisas y te juraré felicidad eterna.
Amaos los unos sobre los otros.
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