El hombre a los 60 años está en la edad de los metales: plata en la sienes, oro en la muñeca y plomo en el pito.
¿Cuántos esclavos se necesitan para limpiar un rascacielos? Ninguno, mientras existan las mujeres.
Lo malo de una mujer con el corazón roto es que empieza a repartir los pedazos.
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