En un juicio, dice el fiscal: - Miren al acusado, su mirada turbia, su frente estrecha, sus ojos, hundidos, su apariencia siniestra... - Pero bueno, ¿me van a juzgar por ladrón o por feo?!
El dinero siempre está ahí; sólo cambian los bolsillos.
Eres tan feo que cuando naciste, te metieron en una incubadora con los cristales tintados.
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