El amor y la tos no pueden ocultarse.
Entran dos rubias imponentes a una discoteca. Y un borracho las ve y decide hacerse a la mar. Empieza entonces audazmente a seguirlas, con porte de seductor. Ellas lo ven y comienzan a huir solapadamente de él. Y recorren toda la disco: que el borracho las sigue, que las rubias corren. De pronto, una decide plantársele y le dice: "¡¿Se puede saber qué quiere?!" Emocionado, responde el borracho: "¡Ah! ¡¿Pero puedo elegir?!"
Tus ojos son dos cañones azules tus dientes artillería y tus labios.... la bandera que yo besaré algún día.
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