Viene un borracho, hasta el puro culo, tambaleándose por la calle. En esto, le entran unas ganas insoportables de orinar. Observa un callejoncito, y sigilosamente se mete y empieza a orinar plácidamente. Pero el chorrito le cae en la cabeza a un gato que inocentemente pasaba por el lugar. Y el gato: - ¡¡MIAU!! Y el borracho: - !Y claro! ¿Qué querías? ¿Cerveza? |