Nuestro amigo el borracho llega a una nueva cantina. El lugar está repleto de gente, el borracho se planta frente a la barra, señala a todo el mundo y dice: "!!De aquí para allá, todos son unos hijos de puta!!". Entonces se levanta un negro de 2.15 m. de alto, y le grita amenazante al borracho: "¡¡Yo no soy ningún hijo de puta!!". Responde el ebrio: "Entonces ven de este lado". |