Antonio ha bebido tanto, que termina con una borrachera histórica. Tanta es la fiesta, que tiene que se va a la casa, arrastrándose por toda la calle. A la mañana siguiente, se levanta con descomunal resaca, y su esposa le dice: "¡Tremenda rasca te pegaste ayer!" Y él responde: "¿Eh? ¿Yo? ¡Qué va!" "¿Ah sí? ¿No me digas? Pues fíjate que esta mañana vino el dueño del Bar a traerte la silla de ruedas, que dejaste allá". |